Alimentar a un niño es construir futuro: una lección desde NUTRIR

 

“Gracias por el desayuno y el alimento de cada día … Veo niños sentados, rostros sonrientes que toman alimentos y cuentan sueños … Dios los bendiga”. 

Así agradecen niños y madres a la Fundación NUTRIR, una ONG que desde 1986 trabaja, muchas veces en silencio, para combatir la malnutrición infantil en Manizales. Detrás de esas palabras sencillas hay una verdad profunda: Cuando el hambre se alivia, la esperanza vuelve a sentarse a la mesa. No es casual que su lema sea: Donde hay pan, hay paz.

NUTRIR nació del compromiso de un grupo de manizaleños que entendió algo esencial: alimentar a un niño es mucho más que ofrecer comida. Hoy beneficia, anualmente, cerca de 2.300 niños, niñas, madres gestantes y lactantes, con más de 285.000 raciones de alimento. Su impacto no se mide solo en raciones de comida; alimentar el cuerpo es apenas el comienzo, el aporte más importante está en alimentar el desarrollo, la confianza y la dignidad de cada niño.

En estos comedores, en Manizales, Chinchiná y Quibdó, no sólo se sirve comida; se observa, se escucha y se acompaña. Se detectan comportamientos, se identifican alertas tempranas y se interviene cuando algo amenaza el bienestar integral de sus comensales. En un mundo donde la desigualdad se vuelve paisaje, este enfoque integral marca la diferencia: sobrevivir o tener una oportunidad real de futuro.

Acompañar a NUTRIR en un ejercicio de conversación estratégica ha sido una experiencia profundamente reveladora. Es poco común encontrar espacios donde no se impongan los egos, sino personas alineadas alrededor de un propósito superior: 

Transformar realidades, conectando corazones y nutriendo vidas

Esta declaración no es un eslogan vacío, se siente en cada persona, en cada conversación y en cada rincón de la fundación. Las paredes hablan; fotografías de rostros sonrientes, miradas que ablandan el corazón y gestos que recuerdan por qué vale la pena trabajar por ellos. Si alguna vez he visto deponer los egos para construir colaboración basada en la confianza, ha sido aquí. El foco de NUTRIR está puesto en algo esencial: el futuro de quienes hoy enfrentan algún tipo de vulnerabilidad.

Conversando con personas que han estado vinculadas a NUTRIR en distintos momentos, surgieron reflexiones poderosas. Manizales suele aparecer bien posicionada en los escalafones de calidad de vida, pero incluso aquí el hambre existe, aunque muchas veces permanezca invisible. Una exdirectora recordaba la respuesta de un niño cuando le preguntó por qué no almorzaba en el comedor: con el dinero del almuerzo podía comprar arroz para que comiera toda su familia. La lógica del hambre no es la lógica institucional o la de quienes tenemos nuestras necesidades satisfechas.

Otra reflexión importante de esta conversación fue: Con muy poco se hace mucho; el problema no es sólo la falta de recursos, sino cómo se usan. ¿Qué podemos esperar de una sociedad que permite que se le quite el pan a un niño? Son preguntas incómodas, pero necesarias, si realmente queremos hablar de desarrollo y construcción de futuro.  

A nivel mundial, cerca de uno de cada cinco niños vive en pobreza extrema. Son más de 400 millones de vidas que crecen con menos de tres dólares al día. En la primera infancia, cuando el cuerpo y la mente están en pleno desarrollo, la falta de alimentación adecuada deja huellas irreversibles. El hambre duele hoy, pero define el resto de la vida de una persona.

¿Qué pasa si no hacemos nada? 

Esos niños no harán parte del futuro que decimos querer construir. El lema Donde hay pan, hay paz no es una metáfora ingenua. Trabajar por la alimentación y el cuidado de la niñez es sembrar esperanza, es apostar por una sociedad más justa y más humana. Nos conmovemos con las imágenes de hambruna en países en guerra, pero muchas veces el hambre está al frente de nuestra casa. Podemos esperar a que otros actúen o asumir, como sociedad, una responsabilidad colectiva.

NUTRIR nos recuerda que la paz también se cocina todos los días, con gestos sencillos, compromiso y profunda humanidad. Es tiempo de ser solidarios, todos podemos acompañar esta valiosa obra (https://www.nutrirong.com/)

Publicado La Patria 11 de febrero 2026

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